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Castillo de Mur
Pallars Jussà  (Lleida)
 Tel. 973 40 20 45
info@castelldemur.com

Vivir en el castillo

El castillo fue construido por los agricultores del término, que cuando hacía falta iban a hacer servicios obligados y gratuitos. Adosadas a un lado del castillo hay algunas casas de los agricultores que recibían protección. Así lo marca la época, el pueblo al servicio de los señores feudales.

Por lo tanto, el castillo está mantenido por el trabajo de los agricultores que pagan censos en especie. Aunque la mayoría de los habitantes del castillo se dedican a actividades diversas, estas no incluyen las actividades productivas como cultivar la tierra, cortar madera, apacentar rebaños, hacer obras de construcción, etc.

A partir de la visita guiada al Castillo de Mur, los visitantes se pueden hacer una idea de como debía ser la vida cotidiana en aquella época.

Si hablamos de intimidad, tenemos que decir que se trata de un concepto que, tal y como lo entendemos nosotros hoy en día, en aquella época se podía considerar muy precaria. Todos los habitantes del castillo dormían prácticamente juntos. La alcoba, donde dormían el señores del castillo, está separada de la sala tan sólo por unas cortinas. El resto de los habitantes del castillo duermen, colectivamente, en la sala, a la otra esquina de las cortinas.


Y si tocamos los hábitos culinarios es donde aparecen claros ejemplos de la jerarquía que marca la época medieval y la vida en los castillos.

El trigo era escaso y la mayor parte de la población comía pan hecho de una mezcla de cereales, de cebada, centeno, mijo y también de legumbres. El pan se presentaba normalmente en forma de hogaza, es decir, a base de una masa de harina en forma redonda cocida en el horno. La nobleza sí que comía pan de trigo, que en el siglo XII era símbolo de la alimentación de las clases dominantes, la aristocracia y el clero. La nobleza consumía una cantidad importante de carne y en una proporción muy elevada que los otros estamentos. La gente del pueblo y del servicio del castillo comían caldos o potajes de verduras, sobre todo coles, nabos, legumbres y carne cuando se podía. Las verduras, como las legumbres, son unos productos poco apreciados por la aristocracia. Los nobles las comen como penitencia por los pecados y por obligación los días de magro marcados por la iglesia.

El pescado era un alimento importante porqué a lo largo del año hacía falta hacer ayuno y abstinencia durante 160 días: el viernes y el sábado, por la Cuaresma, durante el "Advent", etc. Se comía pescado de mar y también de río, tanto fresco como salado. Este castillo está muy lejos del mar, pero está cerca del río Noguera Pallaresa.

El vino en estas latitudes era la bebida más usual. Todo el mundo bebía vino, incluso los niños. El agua era desaconsejada por los médicos que encontraban el vino una bebida saludable. El vino a veces se mezclaba con productos que servían para perfumarlo y conservarlo; se ponía miel, tomillo, pimienta, tal y como hacían los griegos y los romanos. 
Respecto a las costumbres higiénicas propias de la época, la visita al Castillo de Mur nos ayudará, en cierto modo, a romper con algunos tópicos.

A menudo se habla de la poca preocupación por las cuestiones higiénicas en estos castillos; pero esto no es del todo cierto. En algunos castillos aún se pueden ver perfectamente las comunas o letrinas que en catalán medieval se denominaban "privadas".
La limpieza personal se basa sobre todo en lavarse las manos antes de la comida. A la hora de comer se ofrecía agua a los comensales de acuerdo con un hábito muy arraigado que acontece casi ritual.

Pero además los habitantes de los castillos se bañaban, no sabemos si con demasiada frecuencia. Las bañeras de madera, parecidas a grandes tinas, aparecen en la iconografía, a veces con una ropa dentro que sobresale por los bordes de la bañera, seguramente para no clavarse astillas mientras se bañaban.


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